De la sazón de la abuela a la brasa del barrio
Ají y Leña nació de una cochera convertida en cocina: una parrilla de carbón, una olla de fondo siempre en el fuego y recetas que se pasan de generación en generación. Hoy seguimos cocinando igual —despacio, con leña y con cariño— para que cada plato sepa a domingo en familia.
Todo se prepara al momento: el ají amarillo se muele fresco, el pollo se marina un día entero y el carbón se enciende desde las 10 de la mañana.


